Es verosímil, la quiétud de las sombras
cómo un mísil,que traspasa los límites de las dudas
es pequeño mís ansías y grande mís miedos.
Nó hay duda, de mís sentimientos ocultos,
bajo él plumaje de las arcas de los justos,
aparece otra vez, cómo un gígante, ante los ojos
de los espejos rotos, la ímagen del señor dolor.
Pobres los ilusos que se quedaron a vivir, y
los tontos qué se odían entre sí,
por qué los qué yá se fueron, dejaron de sufrir.
Hay luto en el aire, se respira a dolor
es inmenso él vacío, es grande él abismo,
es pequeño mi pensamiento, él puente esta roto.
Hay luto en él mundo, mí méxico llóra en silencio
tántas lágrimas derramadas en post de la libertad,
la sángre corre entre los míserables,
mísero es mí ser, mí alma agobiada, tiembla,
y los míserables sufren en un paraiso errado.
Mí sángre nó colmára, la séd de los sedientos
mís letras nó lo leéran, los ciegos, y
mí voz errática, nó lo escúcharan, los sordos
y mí cuerpo descompuesto, nó lo querrán los gusanos.
Soy míserable, poco afortunado, la dícha me rehuye
la niebla dócil, cubre mí entorno, nó hay paz
él amor vuéla con las alas doradas, alzó él vuelo
se perdío en él lejano horizonte, y desaparecio.
Es verosímil la quietud de las sombras
como un mísil qué traspasa los límites de la dudas
es pequeño mís ansías y grande mís miedos.
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