Cada verso leeído en tú libro de poésia
y cada beso robado de tú boca roja
hiéren él sentimiento de mí vida loca.
Pero los besos qué profanaron tú exquisita piél
te arrancarón suspiros y quemó tú corazón de papel,
y ahora la miél de tú boca dulce, se extingío,
mujer sin escrúpulos, mujer de poca fé, mujer infiél,
la hiél amarga de la vida, cómo una plaga te contagío.
Agazapada en la oscuridad, la ádultera, mira, acecha,
la dama salio de casería.
La presa cáe en la trampa, traspasado por una flecha,
su corazón mortalmente sángra, y él pobre cristiano muere
calló en el precipicio de la indecencia.
Entre sus garras duerme junto,con la madre del vicio
la pobre niña de un futuro incierto perdio la inocensia,
unidas entre sí residen en un palacio en venecia.
Acurrucada bajo él manto de la indiferencia
la ádultera piensa, qué cuál es la diferencia
entre amar y ser amado y por qué es pecado.
Los pétalos de la rosa son suaves y hermosas
y en cambio sus pétalos algún día se marchitarán,
pero la rosa le dio a la gente perfume suave y decente.
El hermoso roble grandioso y frondoso,
entre sus ramas nos abrigo, nos dio paz , amor
y del inmenso calor nos protegío.
El pequeño pozo con su agua cristalina y pura
nos baño con su pureza nuestros cuerpos,
nos limpio, los pecados y nos quito la sed.
Y tú qué nos has dado, si lo qué tú haces no es amor
es una mala pasión, qué envéneno tú hipócrita corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario