miércoles, 4 de agosto de 2010

GAVILAN Y PALOMA

Aún escuchó el palpitar de su corazón
aún escuchó su fina sonrrisa alegrando la brisa
y al terco corazón le dío, el tiro de gracia.
Dejo asi vacío, el dolor de la razón,
perecio asi como la espuma y desaparecio.
Se alejó, se fue, no dijo adónde, pero se fue,
no dijo nada, como toda una ladrona se marchó,
se robó mi nostalgía y la magía de vivir
se llevo todo y ahora a mi me tocó perder.
Arrepentido por tan miserables recuerdos
el pobre gavílan vuela sin rumbo fijo,
donde los días pasan y los años llegan
y la vejéz nos ínvade con esméro sígilo.
Con astucia y serenidad trato de resolver
este acertíjo tormentoso, qué yó maldígo.
En vano encállo en él desierto de su corazón,
por qué él olvidó frió apago, él fuego de su pasión
y los supiros de su pechó encerrados , en una fría prisión.
La paloma se perdío en el basto horizonte
no paró de volar y se fue dulcemente.
pobre de ti gavílan qué lloras triste y de muerte
la vída no alcansa para poder olvidarte,
paloma mía, yó te ímploro qué tengas piedad
tal vez algún día, él velo qué hay en tus ojos,
te deje mirar y puedas caminar donde no haya abrojos
y puedas decir tú qué, él destino te embrújo.
Aún escuchó él palpitar de su corazón,
aún escuchó su fina sonrrisa alegrando la brisa,
aún puedo ver su hermoso cuerpo brillar,
aún puedo sentir sus labios quemar los míos,
aún puedo sentir su piél vibrar de deceo,
qué me quema como si fuera una simple brása,
qué aviva la hoguera de mi extinsión.
Soy gavilan qué vuela sólo y adolorido,
vagó por la planicie y por él desiérto árido,
tengo sed de amor, para calmar mí ansiedad
quiero beber él néctar de tú flor abierta
y abrir a tú corazón, la puerta secreta.
Maldíta la suerte qué no me dejó quererte
bendíta la suerte qué me dejó adorarte
bendíta seá la luz qué ilumina tú camino,
y maldito seá mí nefasto destino, qué te puso en mi camino.
Orgulloso está en la cima de la montaña,
espéra a la suprema muerte, qué es la novía de su alma,
y él ultimó suspiro dedicados a su bella dama.
Aún escuchó él palpitar de su corazón,
aún escuchó su fina sonrrisa alegrando la brisa,
aún puedo ver su hermoso cuerpo brillar,
aún puedo ver sus hermosos ojos,color miél,
aún puedo sentir su hermosa cabellera color café,
aún la recuerdo bién como si fuera ayer,
aún la siento asi,qué me acaricia la piél,
la tengo clavada como una estaca en mí corazón.

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